Una ola de calor no se trata como una incomodidad pasajera. En una obra, en un taller o en un almacén, altera la vigilancia, la coordinación y la tolerancia al esfuerzo. Convierte situaciones habitualmente controladas en situaciones de riesgo, y el peligro más frecuente no es el que se espera: mucho antes del golpe de calor está el accidente provocado por un segundo de distracción. Este artículo reúne lo que el empleador debe evaluar, lo que debe implantar y lo que debe quedar documentado para poder demostrarse en una auditoría.

Lo esencial

  • El calor es un peligro que debe evaluarse, igual que el ruido o un producto químico, y no una limitación estacional que haya que soportar.
  • El riesgo principal es indirecto: la pérdida de vigilancia provoca accidentes mucho antes de que aparezca el golpe de calor.
  • Las medidas siguen un orden: organizar primero el trabajo, y dejar el equipo de protección individual para el final.
  • El golpe de calor es una urgencia vital: reconocerlo y saber reaccionar se prepara antes del verano, no el mismo día.
  • Lo que no se registra no se puede demostrar: evaluación, plan de acción, información a los equipos e incidentes, incluidos los mareos sin baja laboral.

Lo que el marco marroquí espera del empleador

En Marruecos, la obligación del empleador en materia de seguridad y salud en el trabajo la establece el Código de Trabajo (ley 65-99), cuyo título dedicado a la higiene y la seguridad fija el principio: el empleador preserva la salud y la seguridad de las personas que trabajan para él y adopta las medidas necesarias para ello.

Esta obligación no se cumple aplicando un umbral único a todo un centro de trabajo. Dos puestos sometidos a la misma temperatura exterior no están expuestos de la misma forma: un operario que realiza un esfuerzo sostenido junto a un horno, con un buzo impermeable, soporta una carga térmica incomparable con la de un administrativo en el mismo edificio. Es la evaluación, puesto por puesto, la que determina las medidas. Para situar esta obligación en un dispositivo estructurado, nuestro artículo sobre el sistema de gestión de la seguridad y salud en el trabajo presenta su arquitectura general.

El calor es un peligro, no una incomodidad

El organismo regula su temperatura mediante la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo cutáneo. Cuando el calor, la humedad y el esfuerzo se combinan, esa regulación llega a su límite. Aparecen entonces la deshidratación, los calambres, la fatiga, el alargamiento del tiempo de reacción y la disminución de la atención.

Es este último efecto el que provoca más accidentes. Un carretillero cuya vigilancia disminuye, un techador cuya coordinación se degrada, un operario que descuida una consigna porque solo piensa en el calor: el peligro inicial es térmico, el suceso temido es un golpe, una caída o un corte.

Varios factores agravan la carga y deben identificarse como tales:

  • la intensidad del esfuerzo físico y su duración sin recuperación;
  • los equipos de protección que impiden la evaporación del sudor, en particular los buzos impermeables y la ropa de protección química;
  • la humedad, que reduce la eficacia de la sudoración, y la falta de ventilación;
  • las fuentes de calor propias del proceso: hornos, motores, superficies expuestas al sol;
  • el trabajo aislado, que retrasa la alerta cuando alguien sufre un malestar;
  • la falta de aclimatación, que afecta sobre todo a los recién incorporados, al personal temporal y a quienes vuelven de vacaciones.

Evaluar la carga térmica en la evaluación de riesgos

La norma ISO 45001:2018 exige, en su apartado 6.1.2, identificar los peligros y evaluar los riesgos de forma proactiva, teniendo en cuenta las situaciones reales de trabajo. El calor tiene ahí todo su lugar, al mismo nivel que los demás peligros físicos.

Una evaluación útil no se basa en la temperatura anunciada por el parte meteorológico, sino en la situación en el puesto. Cuatro elementos merecen ser caracterizados: la temperatura y la humedad realmente percibidas en el lugar donde se trabaja, la duración de la exposición sin recuperación, la intensidad del esfuerzo y la ropa utilizada. A ello se añaden los medios disponibles en el lugar: acceso al agua, a la sombra, a un local refrigerado y posibilidad efectiva de hacer una pausa.

El método de identificación y valoración no difiere del aplicado a los demás peligros; se detalla en nuestro artículo sobre la identificación de peligros y evaluación de riesgos. Para comprobar en qué punto se encuentra antes de una auditoría, la plantilla de preparación a la auditoría ISO 45001 recoge, apartado por apartado, los requisitos que deben demostrarse, incluidos los del 6.1.2.

Actuar en orden, no con urgencia

El apartado 8.1.2 de la ISO 45001 impone una jerarquía de controles. Resulta especialmente pertinente para el calor, donde el reflejo consiste con demasiada frecuencia en repartir botellas de agua y dar el asunto por resuelto.

  • Eliminar o sustituir. Trasladar las tareas más expuestas a las horas frescas, mecanizar una manipulación, desplazar una operación a un local con temperatura controlada.
  • Actuar sobre las instalaciones y la organización. Sombrear las zonas de trabajo, ventilar, refrigerar los locales de descanso, acercar los puntos de agua, ajustar los horarios, establecer rotaciones y pausas de recuperación computadas como tiempo de trabajo.
  • Encuadrar mediante consignas. Informar sobre las señales de alarma, prohibir el trabajo aislado en las horas más calurosas, organizar la vigilancia mutua por parejas, adaptar los ritmos y prever una aclimatación progresiva durante varios días para toda persona expuesta por primera vez.
  • Proteger individualmente en último lugar. Ropa ligera y cubriente, protección de la cabeza y, sobre todo, revisión de los equipos de protección existentes: un equipo imprescindible frente a un riesgo químico puede convertirse en el principal factor de carga térmica, lo que obliga a ajustar el tiempo de uso en lugar de suprimirlo.

El agua sigue siendo necesaria, pero es una medida entre otras, y el último punto de la lista nunca sustituye a los primeros.

Reconocer un golpe de calor y reaccionar

Las señales de alarma suelen aparecer de forma progresiva: dolor de cabeza, náuseas, mareos, calambres, sed intensa, fatiga inusual. Deben llevar a interrumpir de inmediato la actividad y a llevar a la persona a un lugar fresco.

El golpe de calor, en cambio, es una urgencia vital. Se manifiesta con confusión, discurso incoherente, piel muy caliente, a veces ausencia de sudoración, y puede llegar hasta la pérdida de conocimiento. Obliga a avisar a los servicios de emergencia sin esperar, situar a la persona a la sombra en un lugar ventilado, enfriarla y no dejarla nunca sola.

Esta reacción no se improvisa el día en que hace falta. El apartado 8.2 de la ISO 45001 exige precisamente que las situaciones de emergencia se identifiquen, que la respuesta se planifique y que se ponga a prueba. Nuestro artículo sobre la preparación y respuesta ante emergencias desarrolla este requisito.

Lo que debe quedar registrado

Un dispositivo de prevención que no deja rastro no se puede demostrar, ni ante un auditor, ni ante un inspector, ni ante un juez. Conviene conservar cuatro elementos:

  • la evaluación de riesgos actualizada, con la carga térmica tratada explícitamente puesto por puesto;
  • el plan de acción, con lo decidido, por quién y en qué plazo;
  • las pruebas de información y formación de los equipos, incluidos el personal temporal y las empresas externas;
  • los incidentes y, sobre todo, los mareos sin baja laboral, que son la señal débil más útil y la menos registrada.

Dos recursos de HEMC permiten pasar a la acción sin partir de cero:

La caja de herramientas ISO 45001 cubre la evaluación de riesgos, el plan de acción y las situaciones de emergencia, procedimientos y formularios incluidos. Para el registro de los sucesos, incluidos los mareos sin baja laboral, el registro de notificación y seguimiento de incidentes SST está listo para usar.

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La evaluación de riesgos laborales y la implantación de sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo forman parte de las áreas de especialización de HEMC. Intervenimos en el diagnóstico, la estructuración documental, la formación de los equipos y la preparación de la auditoría de certificación. Para saber más, descubra nuestras áreas de especialización QHSE o hable con nuestros consultores.

Este artículo se facilita a título informativo y no constituye asesoramiento jurídico ni médico. No sustituye al texto del Código de Trabajo ni al de la norma ISO 45001:2018, que prevalecen, ni a la opinión del médico del trabajo.